Les trascribo el relato de Fabio, su pasion sus ganas,
EL PLACER POR EL HACER DE HACER
El UTMB es un ultra maratón de montaña, parte de Chamonix y rodea el gran masivo del Mont Blanc (el pico más alto de Europa Occidental) ubicado en la frontera entre Francia, Italia y Suiza
Sus principales características son:
· 166 km non stop con puestos de control y abastecimiento (comida y bebida)
· 9400 metros de desnivel positivo (se asciende esto durante la carrera)
· 46 hs máximo para terminar con barreras horarias parciales
· Sale de Chamonix (Fr), atraviesa a Italia por el Col de la Seigne (km 60),pasa por
Courmayeur (km 78), cruza a Suiza por el Grand Col Ferret (km 99), pasa por Champex- Lac (km 123) y luego de ingresar nuevamente a Francia por Catogne arriba a Chamonix a los 166 km
Viajamos con Marco, José y Vicente con el firme propósito de terminar este desafío único, pensando que cada uno lo haría a su ritmo, con su estrategia y a su tiempo. Me preparé, al igual que mis compañeros, durante todo el año, con largos y cansadores días de entrenamiento, Los pronósticos más optimistas me daban 37 hs, los realistas 40 hs y estaba satisfecho con terminarla. Otra vez la montaña me daría una lección, pero vayamos por parte.
El viernes amanecimos con mal pronóstico de tiempo, después de 4 días de sol y calor, llovió durante toda la mañana, despejó después de almuerzo y pronosticaban lluvia para la largada y durante la noche. La organización enviaba mails sugiriendo abrigo y tomar previsiones debido al mal pronóstico, principalmente para los cruces de altura (íbamos a superar más de 9 veces los 2000 metros y la mitad de las veces arañar los 2500 metros)
Después de un día de nervios y ansiedades típicas donde poníamos y sacábamos cosas de la mochila balanceando abrigo/comida y peso, estábamos a las 17:30 hs esperando en la largada. Haciendo honor al forecast empezó a gotear para luego transformarse en una tenue lluvia hacia las 18:30 hs cuando se largó la carrera desde el centro de Chamonix. Entre miles de personas aplaudiendo y alentando pasábamos 2700 locos que emprendíamos una cruzada que pronto se vería muy difícil. Debo reconocer que al cruzar el arco se me hizo un nudo en la garganta y me cayeron algunas lágrimas. La gente gritaba, Argentina, Alé alé Fabió ya que bandera y nombre figuraban en el número. Acomodado emocionalmente corrimos los primeros 8km con Marco los dos juntos, bajo una lluvia persistente, el sendero estaba aún firme.
En Les Houches cuando empezaba la primer subida importante hacia Delevret nos separamos y seguí a un buen ritmo que coincidía con mi plan de 37 horas. Parada a ponerse la campera de lluvia y la linterna ya que se había hecho de noche. Primer contratiempo, perdí el plan donde constaban el ritmo y los horarios a pasar por cada puesto, las barreras horarios y el plan de alimentación. Decidí no estresarme y apurarme solo al principio para no tener presión con el tiempo (no superar una barrera me podía dejar fuera), después dejar fluir y correr según las sensaciones. Estaba empapado pero no sentía frío y continué manteniendo el ritmo hasta entrar en Saint Gervais (Km 21) a las 22:03 . Concentrado fui directo a cargar el camelback con agua pensando en tomar una sopa caliente, comer un snack rápido y continuar sin detenerme. Más allá que me llamó la atención que había muchos corredores parados estaba en mi tarea cuando un corredor me pregunta en ingles por qué cargaba el camelback y le explico que así me hidrataba. Me dice que más allá de eso la carrera estaba cancelada, lo miré contestándole en castellano que él estaba confundido ya que no podía ser, que había venido desde Argentina para correr. Me miró nuevamente, me dijo que era español y me repitió la palabra que me desplomó: ESTA CANCELADA, no se vuelve a largar, está peligroso arriba, hubo un desmoronamiento y la organización decidió por seguridad no seguir. No les puedo explicar lo que pasó por mí en ese instante , sentía bronca, indignación, enojo, resignación, ganas de putear, etc etc. Muchos meses de entrenamiento, tiempo sacado a la familia, a las vacaciones, al descanso y una buena cantidad de euros tirados en solo 21 km. No lo podía creer.
Era una carrera de montaña, estábamos preparados para bancar la lluvia y el frío (en ese momento ambos se hacían notar con fuerza). Encaré a uno de la organización que en su francés no me dio ni pelota y me dijo que le eche la culpa a Dios. Nos encontramos con Marco (que había llegado unos 25 minutos antes,) Vicente,(15 min antes) y luego llegó José. Decepcionados caminamos en una gran caravana unos 3 o 4 km para tomar un colectivo que nos devuelva a Chamonix. Sin poder creerlo comimos en el club junto a cientos de corredores quejosos mientras en el hotel nos preparaban una habitación, nos bañamos y a tomar algo ya que de la bronca no nos podíamos ni dormir. A las dos de la mañana, mientras tomábamos una cerveza en el bar del hotel, entró un SMS de la organización que nos trajo el alma al cuerpo. Se hacía un by pass y se largaba nuevamente desde Courmayeur, Italia a las 10 am
Empezaba otra carrera
Siete AM arriba, a prepararse nuevamente, ropa un poco húmeda, las medias, las calzas, la campera. Pinta lindo pero a la noche frío. Desayuno rápido y viene el taxi. Mucha ansiedad y nervios impacta en el estómago de José que lo deja a las puertas de no poder largar.
A las 10 am estamos en esta linda aldea Italiana preparados para largar, el día lindo y nos esperan 88 km con 5600 metros de desnivel. Los comentarios de los corredores que conocían el trayecto anunciaban un trayecto con subidas muy duras y empinadas.
Hace calor y apenas largamos viene una trepada interminable de 800 metros, esta vez estamos empapados pero de sudor. Paso el refugio Bertone, Bonati y llego a Armuva. Empiezo a ser consciente de cómo duelen las bajadas, los cuadríceps se cargan y las rodillas lo sienten. Una parada corta de menos de 10 minutos pero suficiente para una sopa de cabellos de ángel, queso, jamón y cargar agua y salir. Este va a ser el banquete de cada punto de control con comida. A los pocos metros comienza el ascenso al Grand Col Ferret con sus 2500 metros y mucha niebla que impedía la visión a más de 20 metros. Subo bien y constante, el tema es la bajada que va sin pausa de los 2500 a 1100 en un tramo de 20 km. Duele la primer parte pero es muy lindo, estamos en Suiza, pasamos muchos pueblitos de 15 o 20 casas, la gente nos alienta todo el tiempo y nos ofrece te, papas fritas o caramelos. Gritan, aplauden y eso motiva. Los Alpes están impecables, los bosques son de ensueño. Voy andando gran parte solo, cada tanto alguno me pasa y cada tanto paso a alguno. Por fin a las 20:25 llego a Champex Lac, el lugar principal de descanso y alimentación. Hay colchonetas y fideos calientes. Engullo dos platos de penne con bolognesa, queso y un café. Me cambio la remera mangas cortas empapada por una larga seca. Decido no parar a dormir ya que me quedan tres trepadas muy difíciles. Me siento bien y a las 21:15 hs salgo caminando a buen paso, es de noche, hace frío, voy solo y aunque no lo crean tengo una felicidad increíble. Rápidamente empieza una subida que a pesar de la baja temperatura me hace transpirar. El bosque oscuro y la luna en cuarto creciente es una escena soñada que solo la interrumpe el dolor de los cuádriceps al subir y al bajar, hay piedra y sobre todo mucho barro por lo que resbalo todo el tiempo. Llevo acumuladas como 5 o 6 caídas. Me está costando mucho, la verdad es que se sietne el consancio pero se disfruta (para algunos puede sonar paranoico, lo acepto por que creo que hay algo de eso). Voy en solitario, escuchando un poco de música solo de a ratos y tratando de mantener el paso en el barro, las bajadas se ponen cada vez difíciles. Después de casi 5 hs sin parar un instante y recorrer 17 km, la mitad en subida y la mitad en bajada, llego al puesto de Trient. Un placer, son casi las 2 am y el queso, la sopa, pan con salame, banana son un delicioso banquete.
Omití decir que entre cada puesto de control voy comiendo y tomando agua, barras proteicas, geles y membrillos. Con todo eso tengo la energía suficiente para mantener los ritmos.
Salgo de Trient pensando en la subida y bajada siguientes, son 5 km subiendo más de 800 metros pero de un sendero relativamente fácil y luego otro tanto para abajo que no puedo decir lo mismo. Se hace largo, después de 4 horas llego a Vallorcine. Mínima parada para abastecerse y arranco con luz y ya no hace frío. Quedan menos de 20 km con una subida tremenda. A poco menos de media hora empiezo a subir por el interminable Cot des Montets, una trepada de más de 1000 metros con el gran aliciente que enfrente está el pico del Mont Blanc. Amanece y está despejado, el sol pega en los glaciares de la cumbre y la vista es increíble. Subo, subo, subo, no se termina nunca. A esta altura cada paso cuesta , voy hasta la ante última parada en un centro de esquí (La Flegere). Faltan solo 7 km de bajada (casi unos 700 metros), para cualquiera una bendición, para mí una tortura. Me propongo entregar lo poco que queda y empiezo a trotar por el camino de tierra y piedra que baja, duelen mucho las plantas de los pies y las rodillas, alterno 100 metros de corrida con caminata rápida, luego viene un sendero de bosque, la pendiente es importante, se ve el pueblo abajo. Hay gente por todos lados que aplaude, que dice cosas y no entiendo nada pero entusiasma. Creo que faltan tres km y ya no paro de correr, no se puede. La gente da una energía increíble. Cada vez troto más rápido con los bastones en la mano, la cabeza arriba y los oídos llenos del BVRAVÖ FABIÖ . ALË ALË FAVIO. La V y la O cada vez más fuertes y los aplausos mueven las piernas, La organización indica, a la izquierda, a la derecha, se ven los carteles, cruzo el puente y ya se que me falta atravesar el centro. Son las cuatro cuadras más emocionantes que viví. La gente en las mesas de los bares se para a aplaudir y a gritar. Voy corriendo y lagrimeando. Innevitable. Suena Vangelis y el relator que anuncia mi llegada, Cruzo el arco perseguido por dos fotógrafos y Ricky un argentino que me alcanza una bandera, me saca una foto y me abraza. Miro el reloj, son las 11 y cuarto de la mañana del domingo, hace 25 horas que estoy andando.
Estoy destruido. Siente que superé otra meta, me siento Feliz
Fabio
30 de agosto de 2010
viernes, 3 de septiembre de 2010
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