Aprender y Enseñar a Volar : El Cuento de los Dos Halcones
Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y los entregó a uno de sus hombres para que los cuidara y entrenara. Pasado un tiempo, el instructor comunicó al rey que uno de los halcones estaba ya perfectamente entrenado, pero al otro no sabía qué le pasaba, pues desde el primer día estaba posado en una rama y no había forma de que echara a volar, hasta el punto de que tenían que llevarle su alimento a ese lugar.
El rey mandó llamar a varios curanderos y sanadores, pero nadie lograba hacer volar a aquel pequeño animal.
Pidió consejo a otros sabios de la corte, pero no hubo forma de moverlo de allí. Por la ventana de una de sus habitaciones, el monarca podía ver que el halcón permanecía inmóvil.
A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.
«¿Cómo lo han conseguido? Traedme al autor de ese milagro», dijo el rey.
Enseguida le presentaron a un sencillo campesino.
«¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo lograste? ¿Eres mago, acaso?».
Aquel hombre contestó:
«Alteza, lo único que hice fue cortar la rama sobre la que reposaba. El pájaro no tuvo más remedio que empezar a emplear sus alas y echar a volar.»
La pregunta que me hago es cuantas ramas de donde me aferro me sirve para alcanzar lo que declaro y cuantas solo me retrazan de mis objetvos
sábado, 28 de agosto de 2010
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