Voy a estar aportando al blog mis comentarios sobre innovación, emociones ( felicidad -miedo-confianza) y cambio. Quiero efoncarme en estos temas para conocer sus perpespectivas
Inicio esta secuencia con un estracto mas que sensillo pero oportuno.
En 1979, las Pequeñas Hermanas de Jesús, una comunidad de religiosas francesas, elaboró una serie de aforismos para una vida de buenaventura.
O sea, una vida feliz. Estos son algunos de ellos:
Bienaventurados los que se ríen de sí mismos, porque siempre tendrán abundante conversación.
Bienaventurados los que distinguen una montaña de un montículo, porque se ahorrarán muchos disgustos.
Bienaventurados los que callan y escuchan, porque aprenderán cosas nuevas.
Bienaventurados los que escuchan la llamada del prójimo sin creerse insustituibles, porque sembrarán alegría.
Bienaventurados los que sepan ver las cosas pequeñas con seriedad y las grandes con tranquilidad, porque llegarán lejos en la vida.
Bienaventurados los que puedan contemplar con benevolencia el comportamiento de los otros, incluso cuando las apariencias indiquen lo contrario, porque, aunque los tomen por ingenuos, ése es el precio del amor.
lunes, 9 de marzo de 2009
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Gracias Adrian, contemplar con benevolencia el comportamiento del otro, es el precio del amor.
ResponderEliminarprobando
ResponderEliminarMuy bueno Adrian.
ResponderEliminarParece que las "Pequeñas Hermanas" no lo son tanto, no?
Quiero más!!!!
seguro no son tan pequeñas un abrazo
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